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sábado, 29 de octubre de 2016

¿Cómo ayudarte si estás deprimido? 10 IDS

10 IDS -Ideas- Para ayudar a un ser querido en sus procesos de Depre...

1. Aceptarlo. No debes negar la situación. Tener depre, no es estar "loco" o demente. Es estrellar la mente y el alma rompiendo sus equilibrios... espera que se debe recomponer.

2. Acogerlo. Por sobre todo, evita discutir o argumentar que está equivocado cuando ve todo negro. El silencio, la acogida, una palabra comprensiva es lo que más espera.

3. Derivarlo. Invitarlo a buscar ayuda profesional, que consulte a un profesional de la salud mental.

4. Recuerden. Recuérdele lo bien que lo pasaban juntos. Traiga fotos de esos momentos hermosos... recordar significa "volver a poner en el corazón", lindo.

5. Ofrézcale apoyo. Sea concreto, entregue comprensión, tiempo, paciencia y ánimo.

6. Sea oreja cercana. Eso significa escuchar mucho y hablar poco. No entregue sermones ni consejos. Háblele y escúchele atentamente, sin querer ser su terapeuta.

7. Analice las conversaciones y gestos. Esté atento a sus comentarios acerca del suicidio o angustia extrema. Si existe, informe al terapeuta. Recomiéndele que avise a su Médico cualquier síntoma negativo de los medicamentos.

8. Colabore a que asista a sus citas con el médico. No las debe saltar, aunque sienta mejorías.

9. Hagan planes juntos. Invítele a caminar, pasear, ir al cine, comer algo rico... Y si no quiere? insista suavemente, no piense que tiene algo contra usted, siga intentando.

10. Encienda luces. Hágale ver que con el tiempo y con tratamiento, la depresión pasará... es una noche oscura, es verdad, pero noche al fin... la mañana llegará...

Autor: Winston H. Elphick D. 
Escritor entre otros libros: S.L.P -Síndrome la Lata Profunda-
Exodo de inicio de milenio o manual para tontos, quejumbroso sobrevivientes del siglo XX.

sábado, 26 de marzo de 2011

¡FUERA MALDITOS HÁBITOS DE MIERDA!

Romper la caja que me resguarda y que me guarda
de los otros y de mi propio juicio crítico... todo un desafío

Si, ya se que este título es agresivo,
¡pero que quieres si estoy depresivo!

Perdona, pero no sabes que soltar un poco de rabia
me hace tanto bien, me descomprime, me libera...

Te sigo contando mi vivencia cruda y dura
frente a los persistentes hábitos malditos:
Poco a poco esos hábitos que desde niño me enseñaron
y que tenían importancia por ser socialmente saludables
se hicieron tiranos insoportables de la vida, de MI vida.

Se me ha hecho un hábito competir en el trabajo,
demostrar que soy y que puedo más que los otros.

Se me ha hecho habitual que debo gastar y consumir
para cuidar las apariencias del poder y del tener
en un trabajo que me gasta, consume y fagocita cada día.

Se me ha hecho habitual que debo vivir para trabajar,
debo trabajar para consumir y poseer,
debo terminar viviendo para proteger esas posesiones.

¡Hábito de mierda que no hace sino encadenarme
a lo que se pudre, oxida, derrumba, desvalora, desecha!

Pero los nuevos y febriles hábitos
también han sobornado otras áreas de mi vida:
se me ha hecho tan habitual respirar, mirar, oler,
sentir frío, calor, evitar el dolor, comer una frutilla.

Se me ha hecho tan habitual tomar agua,
ducharme y sentir el correr del agua por mi cuerpo,
sin darme cuenta del milagro de ese líquido
que cuando falta, simplemente nos mata.

Se me ha hecho tan habitual comer
y culminar el ciclo en ese espacio personal y solitario
que me hace un animal aseado y educado.

Se me ha hecho habitual todo lo que es un milagro.
Sin embargo las cosas, las experiencias
no son tan habituales ni simples, no lo son.

Me lo decía el siquiatra y mi propia conciencia:
por una parte debo corregir esos hábitos esclavistas
los que me ordenan la vida en función de las apariencias,
el mercado, la producción y la competencia contra otros.

Por otra parte debo recuperar esa capacidad
que siendo niño me llevaba al umbral del asombro
y me permitía mirar por veinte minutos un nido de hormigas,
pararme frente a un grupo de amigo
y jugar a que éramos médicos de la Cruz Roja.
Debo recuperar mi capacidad para emocionarme
por aquello que a pesar de ser cotidiano
no lo debo convertir en un hábito inconsciente.

¿Qué le parece mi avance Señor Siquiatra?

No me dijo nada, pero me entregó las nuevas pastillas
con dosis más altas ya que estas reflexiones
aún son teóricas y no llego a un acercamiento
más claro con la realidad,
son ideas locas aún, de poco asidero en la vida real...

¿Y qué mierda quiere que haga?
El viejo sofá me seguía mirando con ojos compasivos.