La ansiedad se puede manifestar de diferentes maneras pero con el mismo estado emocional: la sensación de amenaza y peligro unida al sentimiento de indefensión y vulnerabilidad.
La amenaza puede provenir, en los casos más ordinarios, de problemas habituales en nuestra vida como el miedo a la infidelidad o a la ruptura en la pareja, a no poder aprobar un examen, a no realizar bien un trabajo, a no obtener la aceptación o la aprobación social, etc.
En los trastornos tratados por los psicólogos la amenaza tiene un carácter más irracional y menos realista, puede presentarse en los ataques de pánico como miedo a un ataque al corazón, en la hipocondría puede ser miedo a contraer el cáncer o el sida, en la fobia social es el miedo a la crítica o al ridículo, en la ansiedad generalizada puede ser el miedo a que un familiar tenga un accidente o en el trastorno obsesivo puede ser el miedo a la contaminación.
Ya sea la ansiedad por problemas propios del vivir o por trastornos psicológicos, en ambos casos, le acompaña la vivencia de incapacidad para poder controlar o afrontar la amenaza. En los casos clínicos es mucho más intenso el sentimiento de indefensión y vulnerabilidad.
Si estás experimentando actualmente ansiedad, te conviene leer las siguientes claves para poder afrontarla y superarla. Si tienes algún tipo de tratamiento puedes consultar con tu psicólogo o terapeuta la aplicación de las claves que siguen a continuación.
clave 1: aprende a cambiar los pensamientos negativos.
Los pensamientos negativos pueden ser muy variados, pero suelen recoger el miedo central de la persona: “Seguro que me suspenden”, “El avión va a tener una avería y se va a estrellar”, “Me va a dar un infarto”, “Mi hijo ha tenido un accidente”, “Si no le doy al interruptor ocurrirá una gran desgracia”, “Seguro que me quedo con la mente en blanco y hago el ridículo más terrible”.
El pensar insistentemente en algo negativo genera la activación del sistema de alarma del organismo que se pone en disposición de afrontar un peligro, por ejemplo, el corazón late más rápido preparando la respuesta de confrontación o huida. Esto genera sensaciones en el organismo que a su vez generan nuevos pensamientos negativos del tipo “me encuentro muy mal”, “me está dando algo muy malo”, “esto no lo puedo soportar”.
Por tanto, es fundamental aprender a cambiar los pensamientos negativos. Este objetivo suele ser de los más importantes en el trabajo de los psicólogos, no sólo para el tratamiento de la ansiedad sino para cualquier otro tipo de trastorno emocional.
La mecánica del cambio de pensamientos consiste en aprender a identificar los pensamientos negativos que suelen ser bastante automáticos y por tanto poco conscientes. Puede una persona sumergirse en diálogos y pensamientos negativos sin tener una clara consciencia de estar siendo “hipnotizado” por la tiranía de los pensamientos.
Para poder concienciarlos hemos de escribirlos, a ser posible, en el mismo instante cuando se producen, si no podemos en ese momento, lo haremos lo más pronto que podamos.
Posteriormente hemos de esforzarnos en escribir los pensamientos racionales y realistas como antídoto de los tóxicos pensamientos negativos. Es un ejercicio literario que va haciendo, que al igual que podemos aprender un idioma, nuestra mente va aprendiendo a rectificar y a cambiar fomentando pensamientos más realistas y positivos en nuestra forma habitual de pensar.
Conviene leer una y otra vez en voz alta los pensamientos realistas y positivos. Es posible que aunque con la mente racional creemos que son verdaderos, con nuestro corazón aún no nos lo creemos, y por tanto, debemos hacer un marcado esfuerzo por hablarnos con convicción con los nuevos pensamientos positivos.